martes, 30 de octubre de 2007

El caso Padilla: Una cronica personal de Manuel Diaz Martinez


El escritor cubano Manuel Diaz Martinez nos ofrece su cronica personal del caso Padilla.

Parte I: http://diazmartinez.wordpress.com/2007/10/17/el-caso-padilla-1/
Parte II: http://diazmartinez.wordpress.com/2007/10/17/el-caso-padilla-y2/

viernes, 19 de octubre de 2007

Nueva entrevista a Zoe Valdes




sábado, 13 de octubre de 2007

Entrevista a Carlos Victoria

Las tres victorias de Carlos Victoria

Las tres victorias de Carlos Victoria
Olga Connor, Especial / El Nuevo Herald. 7 de noviembre de 2004.

Esta es la semana de Carlos Victoria. Homenajeado en Cádiz y en Miami, por tres libros suyos que están siendo publicados al mismo tiempo, parece que a veces no le sucede nada y ahora son tres triunfos a una vez.
Bien lo merece, porque Victoria es un escritor persistente. Apenas publicó nada en Cuba, donde perdió todo lo que tenía guardado en gavetas en una sola tarde, confiscado por la Seguridad del Estado, y luego, de nuevo, otra tarde en que lo quemó todo antes de salir al exilio. A los 15 años fue premio de relato de ''El Caimán Barbudo'', pero su valía no vino a ser considerada realmente hasta que salió de la isla por el Puente Marítimo del Mariel, en mayo de 1980, a la edad de 30 años. Sembró entonces sus primeros textos en la revista publicada por aquellos escritores y artistas que salieron a la par que él, titulada precisamente Mariel, de la que fue coeditor, y cuyo espíritu vital y germinal fue su gran amigo Reinaldo Arenas.
Uno de aquellos textos, su cuento Halloween, que apareció en la revista en el verano de 1983, tuvo buena fortuna. Traducido al francés por la reconocida escritora parisina Liliane Hasson para la selección anual de ''Le Monde'' en 1985, publicado en su libro Sombras en la playa (Universal, 1992), ahora se reedita en Cádiz como todos los de ese libro, en la antología Cuentos, editor Fabio Murrieta (Aduana Vieja). En Cádiz se le rendirá homenaje durante la reunión de exiliados cubanos Con Cuba en la Distancia, mañana lunes 8 de noviembre a las 9 de la noche, en El Palillero, con el concurso del escritor y editor de Betania Felipe Lázaro.
En la Feria Internacional del Libro de Miami presentará dos libros el sábado 13, a las 10:30 de la mañana El salón del ciego (Universal), y a las 3:30 de la tarde, la editorial Pureplay de Los Angeles dará a conocer la traducción de su novela Puente en la oscuridad, premio Letras de Oro, con el título A Bridge in Darkness.
En la noveleta El salón del ciego, que le da título al libro de relatos publicado en Miami, se desarrolla una trama dramática en la sala de un ciego que sirve cerveza, donde se encuentran bebiendo un padre y un hijo inconscientes de su parentesco. Mientras, horrendos actos de repudio se realizan en las calles del pueblo, y entre el gentío la madre lo busca angustiada, pensando que ellos también serán repudiados, por el telegrama que trae en la mano de su hermana que les reclama por el Mariel. La narrativa incorpora aspectos muy propios del estilo que más caracteriza a Victoria, la del ser en su circunstancia, llevado y traído por caminos que no ha escogido. Es autobiográfico, y Victoria no tiene empacho en confesarlo.
''La familia de mi padre no tenía el menor contacto con nosotros. Uno de los relatos más autobiográficos, más cercanos a la realidad, es El salón del ciego. Yo tomo anécdotas mías y luego las envuelvo en ficción. Pero ésta sí es bastante cerca de la realidad'', explica Victoria. ''En el 94 fui a Cuba a conocer a mi padre, cuando yo tenía 44 años''. La idea de que su tía los viene a buscar es histórica, anota. "Pero en El salón del ciego la anécdota principal es falsa. Y sin embargo, podría haber ocurrido, ya que a mi padre le gustaba mucho beber y a mí también en aquella época''.
También hay alusiones muy gráficas a sus relaciones con amigos en La estrella fugaz, de El resbaloso y otros cuentos (Universal), que es parte de la antología de Cádiz. Guillermo Rosales, Reinaldo Arenas y Victoria, aparecen respectivamente como William, Ricardo y Marcos, uno de sus códigos onomásticos, en un cuento muy alegre y muy triste, sobre la muerte de sus queridos amigos.
Aunque ha publicado tres novelas, La travesía secreta, La ruta del mago y la ya mencionada Puente en la oscuridad, Victoria es reconocido como un cuentista excepcional, como lo fue Julio Cortázar, uno de sus favoritos, pero él, a diferencia de Cortázar es un autor más reflexivo que fantasioso. "Mi literatura es de reflexión. Pero eso también es un peligro y tengo que vigilarme a mí mismo, para que la reflexión no se vuelva un sermón''.
Victoria se empeña en comunicarse con el lector y serle fiel a la autenticidad, valor esencial que define su creación. No es en la forma novedosa o rebuscada, sino en el contenido donde pone la mira. Lo que escribió ya desde el invierno de 1984 en la revista Mariel podría definir su credo estético. "Uno de los objetivos esenciales de la buena literatura, desde Homero hasta la fecha, es poner al descubierto las complejidades del ser humano y sus variadas relaciones con su circunstancia. Donde sólo hay forma no hay literatura''.
Por eso se nota en él una afinidad con autores existencialistas en una época en que éstas no eran lecturas típicas en Cuba, o cuando fuera de Cuba triunfaba el realismo mágico latinoamericano, en los 70. Es la presencia de personajes con un sentimiento de extranjería en la tierra, de una visión desolada y angustiante ante una realidad incomprensible, y en búsqueda de algo que le dé sentido a la vida del ser humano, características de escritores como Albert Camus, por ejemplo.
''Me atraen la mayoría de sus libros, El extranjero, La peste, La caída. Pero lo más curioso es que nunca he visto a Camus como un modelo'', aclara el escritor. "Sencillamente, disfruto de la lectura de Camus, pero lo mismo te podría decir de otros escritores que me gustan muchísimo, y que son totalmente ajenos a mí. Por ejemplo, me encanta Joyce, que es el polo opuesto de lo que yo trato de hacer... Y Camus, puede ser, ya que me lo mencionaste, una de las personas con las que coincido... Un escritor genuino no anda a la caza de influencias, sino de identificación''.
Esa identificación la encuentra en Cuba con Lino Novás Calvo. ''Escribe sobre él mismo y sobre personajes atrapados en situaciones en las que no hay una salida clara'', explica. Pero como lector tiene muchos autores cubanos favoritos, José Lezama Lima, Virgilio Piñera y Alejo Carpentier entre ellos.
¿Cuando Victoria escribía en los 80 no sentía que hacerlo desde Miami era anatema para la gente que vivía fuera de Miami? ''Todavía lo siento'', responde. "Estuve consciente de esa etiqueta en los años 80 y lo estoy en el 2004. Pero no me importa. Yo vivo en Miami, ésta es la ciudad en la que escribo, es mi ciudad''.

viernes, 12 de octubre de 2007

Aguas Tiñosas / Guillermo Cabrera Infante


En homenaje al fallecido escritor cubano, reproducimos este artículo publicado originalmente en el diario 'El Pais' de Madrid el 29 de febrero de 2004.



Dice Cuba en la mano: "Aura tiñosa (Cathartes Aura, familia Vulturidas): Ave de rapiña, diurna, de aspecto repugnante, plumaje negro, cabeza desprovista de plumas, con arrugas detrás del cuello y sobre el occipucio, pico rosado amarillento en la base, ojos de color carmín con un cerco azul alrededor de las pupilas y pies rosados. Afirma el doctor Gundlach que no ha visto otra ave que vuele de un modo más perfecto. Cuando busca alimento, el Aura vuela en todas direcciones o en línea recta, describiendo grandes círculos, sin dar aletazos. Al distinguir el cadáver de un animal, desciende achicando los círculos cada vez más, y entonces aletea hasta posarse a poca distancia de su inmóvil presa''.
Pero hay tiñosas políticas. Una muestra temprana de aura tiñosa fue Roberto Fernández Retamar (a quien Pablo Neruda en sus memorias llamó ''el sargento Retamar'') entrevistado por la televisión de cable americana. Cuando le preguntaron por mí dijo que yo era un contrarrevolucionario visceral olvidando que el corazón es también una víscera. Preguntado por qué mis libros estaban prohibidos en Cuba respondió con un proyecto de Aura: ''Cuando se muera'', aseguró, ''entonces lo publicaremos''. Las otras auras tiñosas lo imitaron. Después de todo, todos no hacían más que copiar el metodo soviético: allá publicaron a Nabokov y a Stravinsky después de muertos. Antes, mencionarlos siquiera era una actividad condenada por el Estado.
Ernesto Lecuona, el eminente pianista y compositor cubano, murió en el exilio de Islas Canarias, pero pidió que no lo enterraran en Cuba bajo Fidel Castro. Está enterrado en Nueva York. Durante años su música no fue oída en Cuba, hasta que descubrieron que los derechos de autor de Lecuona daban múltiples beneficios para las arcas cubanas. Lecuona está todavía enterrado en Nueva York pero su música se toca y se oye y se silba en Cuba castrista.
El caso de Lydia Cabrera es más singular. Exiliada temprana (ya estaba establecida en el exilio en 1960) Lydia era una contraria formidable. Cuando murió se editó en Cuba su obra maestra El monte, un libro capital de la religión afrocubana y una muestra impecable de antropoesía. El libro fue impreso y sus ejemplares guardados en el almacén de la imprenta --de donde desaparecieron de la noche a la mañana--. Todos. Se supo que los habían robado ladrones ocultos pero se podían comprar ejemplares que se vendían a precio de dólares en los rincones oscuros de La Habana Vieja. El libro era un tesoro que los practicantes de la santería querían tener. No hubo una segunda edición.
Labrador Ruiz tenía una lengua afilada que practicaba como un florete en su esgrima contrarrevolucionaria. Cuando murió en Miami no se publicaron los hechos de su vida, sino que uno de esos miñones del ministerio de Cultura escribió un perfil de Labrador en el exilio que era una obra maestra --de la mendacidad--. Allí se decía que Labrador y su mujer Cheché vivían en la penuria más extrema. Sucede que la verdad es contrarrevolucionaria. Labrador y Cheché vivían en un confortable apartamento pagado por el municipio de Miami y recibía todos los días una cantina con su comida favorita cocinada por un restaurante modelo.
Carroña temprana fue la de Jorge Mañach. Ensayista y un demócrata ejemplar, había llegado en su oposición a Batista a escribirle a Fidel Castro el discurso que ofreció al tribunal, que lo condenó, y al pueblo de Cuba. Esa pieza oratoria tenía como nombre una cita directa de Hitler, tomada del Mein Kampf: ''La historia me absolverá''. La misma historia condenó a Mañach a un exilio temprano. Toda su biblioteca fue confiscada y sus libros hechos picadillo de papel. Al poco tiempo de morir se podía citar a Mañach como un ejemplo de intelectual equivocado pero estimable.
Lino Novás Calvo es, quizás, el más grande cuentista cubano, aunque nacido en Galicia. Durante su juventud desempeñó los más variados oficios (entre ellos chofer de taxi habanero) y se hizo comunista y fue un temprano ejemplo de intelectual comprometido: llegó a ser redactor del diario comunista Hoy. Su exilio fue también temprano y ejerció en Estados Unidos como profesor en una universidad americana. Por un tiempo fue silenciado y ninguneado y hecho desaparecer del panorama literario cubano que una vez prestigió. Cuando murió en Nueva York se hizo una edición cubana de su novela Pedro blanco, el negrero y se publicaron volúmenes con sus cuentos maestros. Hasta se hizo una frase: "Regresa, Lino. Todo está perdonado''.
El caso de Manuel Moreno Fraginals no es sui generis pero sí es ejemplar. Moreno Fraginals estuvo escribiendo por más de diez años una monografía que sería su opus magnum. Titulada El central era un estudio total del azúcar desde la plantación o cañaveral hasta el azúcar blanca. El central tenía una dedicatoria que era un contrasentido: decía ''a... Che Guevara'' Sucede que Guevara fue el enemigo acérrimo del azúcar. Antes había un lema, ''Sin azúcar no hay país'', que declaraba cuánto debía Cuba al azúcar como producto de exportación. Guevara se dio a la tarea de demostrar que sin azúcar sí había país y en su empeño destruyó la industria azucarera. El libro de Moreno Fraginals, publicado en Cuba cuando el autor residía en la isla, casi un coffee table book por sus excelentes ilustraciones, fue recibido con elogios dentro y fuera de Cuba. Pero sucedió que Fraginals decidió exiliarse en Miami y su libro cayó en un olvido voluntario: no aparecía por ningún lado en Cuba --hasta que Fraginals murió y su obra maestra fue rescatada del olvido a que la habían condenado en la isla--. Fue casi un renacer de El central. El autor murió y con su muerte hizo volver a la vida a su libro.
El caso más reciente y más extremo fue el de Reinaldo Arenas. Como saben los que han leído su testamento político o hayan visto su biografía fílmica, Antes que anochezca, Reinaldo fue un exiliado combativo (y combatido desde Cuba con el silencio) y un vocero contrarrevolucionario. Tanto que es su testamento político (que la película omitió) y allí declara culpable de su suicidio no al régimen sino a Fidel Castro directamente. Antes que anochezca tiene como epílogo una visión de PM, el corto metraje que hicieron Sabá Cabrera, mi hermano, y Orlando Jiménez. Allí, después de la fiesta de colores que es la película, era una esquela en blanco y negro, la peliculita siempre una obra maestra. El éxito de Antes que anochezca, la película, se reflejó en las ventas de las memorias de Arenas y ha sido vista en todas partes como su testamento y su memoria póstuma.
Ahora viene la última edición de rescate de Arenas. Hay que recordar que Reinaldo en Cuba sólo mereció el silencio y la calumnia y la cárcel y que era un enemigo acérrimo del régimen de Castro y una víctima histórica y, lo que es más flagrante, literaria también. Pero hay una coda que es un festín para las auras. Acaba de aparecer en Cuba una entrevista ¡con la madre de Arenas! Esta pobre señora fue una madre que Reinaldo veneraba. Ahora es una buena revolucionaria que ha perdido a su hijo que deviene, en sus palabras, un revolucionario equivocado, a punto de regresar a Cuba, después de fugado y calumniado y odiado como ninguno. La madre ejemplar ha recibido un premio y Fidel Castro le ha dado un apartamento en un edificio dedicado a alojar a escritores y artistas del régimen. A cambio sus palabras hieren la memoria de Arenas de una manera abominable. Hay que hacerse, sin embargo una pregunta, ¿quién de los poetas y pintores y escritores desaparecidos en el exilio y ausente de la historia revolucionaria reaparecerá como una carroña digestible? Puedo proponer varios, el eminente historiador Leví Marrero, muerto en Puerto Rico hace dos años, el poeta Eugenio Florit, muerto nonagenario en Miami (noticia de último minuto: ya se prepara en La Habana una antología del poeta que nunca mencionaron en Cuba vivo) y, ¿por qué no decirlo, para volver a la proposición de Retamar, yo mismo? La costumbre me hace poner al pie de página un aviso de copyright, que el régimen comunista no reconoce, y no se salta porque me exalta.